Paseo por Cadboro Park, playa y lluvia

4 08 2011

Amaneció. Salir de la cama era un crimen, el cielo nublado, el clima agreste, y un camino a la UVic sumamente húmedo, dio paso a la primera caminata matinal. Partimos rumbo a la Universidad, por un rumbo diferente al cotidiano, buscando el “Mistic Vale”, un camino con pocas señalizaciones, que, una vez que lo empezamos a recorrer, nos dio un paisaje inigualable. Bosque con árboles de gran tamaño, un camino muy tosco, árboles forrados de enredaderas, y una espesa niebla que nos acompañó durante el recorrido.

Al llegar a nuestro destino, ¡oh! ¡Sorpresa! Una playa cuyas dimensiones son muy pequeñas, en un ambiente frío, muy húmedo, y con la temperatura baja, aunque según mi amiga, no se compara con la temperatura que nos esperara en diciembre. La playa de Cadboro es un lugar donde los lugareños acostumbran recorrer, todos los días, y a cualquier hora, sin menospreciar el paisaje, aunque en esta ocasión, solo se muestran en escalas de grises.

El parque, cuenta con mesas para compartir y departir los alimentos, bancas especiales, baños públicos bien aseados, y con la vista
occidental de Victoria, que promete dar lo mejor de sí en tiempo de invierno.

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Con una mochila cargada de ilusiones y expectativas

4 08 2011

Desde pequeño, las mochilas me llamaron la atención. En una época, eran clásicas unas de color anaranjado, de cuero, a manera de portafolios de mano, o con una correa, con dos bolsas al frente para colocar los lápices de colores, el juego de geometría, permitía colocarla en la espalda y caminar con las manos libres. No sé para qué. En los setentas, nos dejaban en la puerta de la escuela, y nos recogían al salir. Las niñas no eran algo prioritario en mi cotidianeidad. Hacer las tareas, adelantarse a los demás, obtener buenas calificaciones y portarse bien, eran las premisas que, a base de  regaños, golpes y gritos, tenían prioridad. Fui un alumno sobresaliente, en ocasiones ejemplo de disciplina y responsabilidad.

Pero eso me permitía contar con amistades cuyos intereses académicos delataban su irresponsabilidad. A una amiga le comenté que ella me trajo a la vida nuevamente, con esas ilusiones, que desde chico, alimenté por ser mejor cada día. En la frontera, lugar donde la niñez y la adolescencia transcurrieron sin mayores riesgos, viví con sueños y anhelos por el sueño americano; becado, aprendí inglés casi al nivel intermedio, un idioma cuya voz se hacía escuchar en cada esquina, en cada tienda, en cada lugar, se escuchaba sin problemas, o en ocasiones el “spanglish” una amalgama de dos idiomas nativos, cuyas raíces son dispares totalmente, pero perfectamente aceptables en esos lares. De pequeño, quería ser maestro, casarme, tener una casa y coches, vivir sin problemas económicos y viajar, esas eran las premisas que mi amiga, trajo sin más.





La universidad rodeada de árboles

4 08 2011

En Ciudad Universitaria, podemos decir que existen una gran variedad de árboles, rocas que nos recuerdan el origen volcánico del lugar, y una variedad de flores que adornan los diversos caminos de la universidad más antigua de América Latina. No en tamaño, pero sí en densidad, la Universidad de Victoria es un lugar donde los árboles, de todas dimensiones y edades, enmarcan los caminos, edificios y rincones, tiñendo de todas las tonalidades del color verde, ese verde que, dependiendo de la intensidad lumínica y de la perspectiva visual, señalan un sentido vital en el campus.





Hasta el quinto piso…

4 08 2011

Pueden no creerme, pero hacer ejercicio es uno de mis gustos cotidianos que me permiten disfrutar de una salud, si no entera, cuando menos, estable. Caminar todos los días, correr en el centro deportivo alrededor de una pista de atletismo, subir escaleras, son momentos de soledad  que permiten reflexionar sobre lo trabajado el día anterior y ayuda, al mismo tiempo, a oxigenar esa parte del cerebro que, en las mañanas, se encuentra aún dormida. En la Universidad de Victoria recorrí, durante diez días hábiles, y uno más, de descanso, las escaleras de emergencia que nos conducían a la oficina de trabajo.

Más aún, cuando, para consentir, descendía dos niveles para ir al salón de descanso de los profesores de la universidad a preparar un rico cafecito, que, a manera de cafetería de autoservicio, cuenta con una cocina integral, horno de microondas, refrigerador, gavetas para trastes,  sala de descanso, sillones acojinados, mesas a manera de barra, bancos, teléfono, y contenedores de desechos, con separaciones bien definidas, que albergan temporalmente, residuos plásticos, reembolsables  y para composta, pero puedes preguntarte ¿y si no estoy seguro de dónde tirar esto? si no estás seguro de dónde tirar la basura, existen contenedores de basura. Si, es cierto.

Un contenedor señalado como composta tiene la función de que, a manera de los antiguos agricultores, aprovechan la mayor parte de residuos para preparar su propia composta, que sirve para abonar los jardines (o huertos) cultivables, de particulares, o universitarios, donde la cultura verde ha llegado para quedarse. Hasta en los baños de la universidad existen anuncios cuya finalidad es fortalecer esta cultura del cambio como reto sustentable.

Desde ese quinto piso se tiene una vista formidable del “Mont Douglas”, una montaña en el lado oriente de Victoria, que da la cara a los Estados Unidos, y que pudimos subir. Bueno, una vez en auto, pero no hubo otra oportunidad. Los compromisos laborales absorbieron la mayor parte del tiempo.





El camino a la Universidad

4 08 2011

Desde que salimos de su casa, el sol brillaba con fuerza. El camino rumbo a la universidad, mostró una cara diferente que el día anterior. Es un recorrido igual pero diferente, día con día se descubren nuevas vistas, olores diferentes, pero con una cotidianeidad que ilustra una cultura en armonía con su entorno. Este respeto por las culturas ancestrales ha dejado huella inclusive en la Universidad de Victoria. Dentro del campus existen “deidades representadas en troncos” que en el idioma inglés se denominan “totem poles” o postes deidades. Representan diversas figuras, y cada una de ellas tiene un significado. Victoria tiene varios representantes de dimensiones diversas, como una muestra de que el pasado se hace presente. Las áreas verdes son sumamente cuidadas y consentidas por todos los locales.

Donde quiera que se mire, existe el color verde y el múltiple color de las flores, hace honor al sobrenombre de Victoria: la ciudad de los jardines. En el camino a la universidad se pueden encontrar, si aunque ustedes no lo crean, ¡venados!

De todos tamaños, con cornamenta o sin ella, grandes o pequeños, solos o por manada. Algo así como perros callejeros en la ciudad de México. Pero son escurridizos, cuando me detuve a tratar de fotografiar alguno, inmediatamente emprender su singular huida: a brincos o saltos, de buena altura.





My first day in Victoria’s University

4 08 2011

The sun was behind the clouds, but still the day (it) was warm. A few people were walking to the university, though and at a time, she and me found ourselves walking along the road to the Mac Lauren building. She told me she had a favorite tree and I asked her where it was. After five days, I found out her tree. It was a beautiful one indeed. Like a pine. I might say, I took some pictures of her and her tree. In some ways, she lives like in México City, alone, with a few friends, but very happy.
There is no need to say She is a pretty woman, and she always has a smile on her face. Her work demands much of her time, there is always so much work to be done, at her office and at home. Nonetheless, she always finds out some time for a coffee break, cooking and homework that´s her life style. She makes me happy. And she always has work for me, and I work for her with my entire life. Maybe in the future, at the end of the road, my memories of her will be full with happiness and pleasure.
At the university, she is like the sun, shining all around with her smile.
We walked upstairs the five floors every day. Her office is bigger than hers  here, in México City. She doesn’t have a secretary, but she doesn’t need her. Her leadership can inspire many people, in México City, Canada and other places; because she has moved around almost everywhere.
Her many friends show the results of her on line work and projects.
Her jeans were blue and her blouse was black that day. This was my first day in UVic.





Las playas…

18 07 2011

En México, tenemos una idea en mente cuando mencionamos la palabra “playa”. Vienen a la mente imágenes como Sol, arena, mar, palmeras… Y en Tofino, descubrí otro significado totalmente distinto al que tenía recordado: arena obscura, mar, nublado, viento, bosques, troncos a la orilla del mar.

Los caminos para entrar a la playa, era a través de casas particulares, no grandes ni lujosos hoteles, y la cantidad de personas que visitaban esos lares, era muy poca, solo los lugareños que aprovechan para correr en la playa, hacer ejercicio, y los más intrépidos, buscar olas para practicar surfing.