Ceremonia de Clausura

10 10 2011

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Todo lo que empieza debe terminar, reza un refrán popular, y en este caso no fue la excepción. El cierre de actividades académicas trajo consigo un compromiso para trabajar a lo largo de un año. La creación y fortalecimiento de redes académicas (cuerpos académicos), la innovación educativa, profesionalización docente, sociedad del conocimiento, aprender a aprender, son algunas de las líneas de trabajo que darán respuesta al reto que enfrentamos en las instituciones de educación superior.

La carta Villahermosa terminó dando el banderazo al inicio de los trabajos para organizar el siguiente congreso en la Universidad Autónoma de Coahuila, en el norte del país.

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Día académico dos…

6 10 2011

Desde Brasil nos visitó uno de los doctores que puso en la mesa de discusión un tema sobre política y conceptos de calidad en la educación, representando un dilema para los oyentes, en particular mío, al descubrir un reto interesante relacionado con la sociedad y la formación de ciudadanos.

Ayer se acuñó un término… “modernización liquida” y hoy vuelvo a escucharlo pero en otro concepto… “una sociedad líquida”.

La falta de una conciencia crítica en su formación, nuestras sociedades están sufriendo crisis de valores, crisis en la ética de los profesionales, lo cual trae como consecuencia contradicciones en la educación superior.

Cierto es que la formación para la innovación en una sociedad que aún no existe (la sociedad del conocimiento) favorece un capitalismo académico que sobrevalora los intereses que empobrecen los valores y fortalece la ideología del individualismo, trayendo como consecuencia una escasa relación entre la universidad y la sociedad.

Una paradoja de la sociedad del conocimiento que tanto buscamos es que mientras más avances y poder tecnológico obtenemos existen mayores retrasos históricos; un término que pareciera actual como inforricos e infopobres se acuñó en el siglo pasado, en 1915, señalando que la sociedad del conocimiento no es una sociedad para todos.

Por esa razón la innovación con sentido social y público puede articular
las 3 estructuras universitarias: enseñanza, investigación y vinculación con la
sociedad.

Cita: Tünnermann son los valores los que transforman la simple instrucción en educación y el conocimiento en sabiduría.





Rumbo a la Universidad

6 10 2011

El desayuno ameritó hacer una caminata desde el hotel a la Universidad. La cantidad servida fue la suficiente para pensar en hacer ejercicio, una caminata qe ayudara a la digestión matutina. En el trayecto, encontré un parque llamado “de las ilusiones” un recorrido turístico de reciente creación, apenas en junio fue inaugurado con la finalidad de embellecer la ciudad y de dar oxigenación a la laguna llamada igual “de las ilusiones” para en un futuro cercano ser un corredor turístico comercial con espacios para niños, exposiones píctóricas y áreas verdes.

En estos días de “norte” amanece con lluvia y en el transcurso del día se despeja de nubarrones el cielo, para dar paso a un sol que eleva la temperatura con rapidez. Este clima caluroso, me recuerda a Tuxtla Gutiérrez Chiapas, donde en el año 2008 participé en la organización del V Congreso Internacional de Ingeniería Bioquímica.

Un calor sofocante.

En las presentes fotos, encuentro ciertas similitudes con Victoria en Canadá. Liliana sabe las razones.

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El camino a la Universidad fue breve, 45 minutos a paso lento, con paisajes urbanos y naturales de singular belleza, exhuberante vegetación y un ambiente húmedo.

En el campus de la Universidad, los edificios y salones se encuentran ambientados con clima artificial, lo que ha ocasionado que muchos de los participantes, sobre todo de tierras lejanas al sureste de la República, una especie de gripe, tos y en algunos casos, otros malestares como fiebre.





Paseo por Cadboro Park, playa y lluvia

4 08 2011

Amaneció. Salir de la cama era un crimen, el cielo nublado, el clima agreste, y un camino a la UVic sumamente húmedo, dio paso a la primera caminata matinal. Partimos rumbo a la Universidad, por un rumbo diferente al cotidiano, buscando el “Mistic Vale”, un camino con pocas señalizaciones, que, una vez que lo empezamos a recorrer, nos dio un paisaje inigualable. Bosque con árboles de gran tamaño, un camino muy tosco, árboles forrados de enredaderas, y una espesa niebla que nos acompañó durante el recorrido.

Al llegar a nuestro destino, ¡oh! ¡Sorpresa! Una playa cuyas dimensiones son muy pequeñas, en un ambiente frío, muy húmedo, y con la temperatura baja, aunque según mi amiga, no se compara con la temperatura que nos esperara en diciembre. La playa de Cadboro es un lugar donde los lugareños acostumbran recorrer, todos los días, y a cualquier hora, sin menospreciar el paisaje, aunque en esta ocasión, solo se muestran en escalas de grises.

El parque, cuenta con mesas para compartir y departir los alimentos, bancas especiales, baños públicos bien aseados, y con la vista
occidental de Victoria, que promete dar lo mejor de sí en tiempo de invierno.





Con una mochila cargada de ilusiones y expectativas

4 08 2011

Desde pequeño, las mochilas me llamaron la atención. En una época, eran clásicas unas de color anaranjado, de cuero, a manera de portafolios de mano, o con una correa, con dos bolsas al frente para colocar los lápices de colores, el juego de geometría, permitía colocarla en la espalda y caminar con las manos libres. No sé para qué. En los setentas, nos dejaban en la puerta de la escuela, y nos recogían al salir. Las niñas no eran algo prioritario en mi cotidianeidad. Hacer las tareas, adelantarse a los demás, obtener buenas calificaciones y portarse bien, eran las premisas que, a base de  regaños, golpes y gritos, tenían prioridad. Fui un alumno sobresaliente, en ocasiones ejemplo de disciplina y responsabilidad.

Pero eso me permitía contar con amistades cuyos intereses académicos delataban su irresponsabilidad. A una amiga le comenté que ella me trajo a la vida nuevamente, con esas ilusiones, que desde chico, alimenté por ser mejor cada día. En la frontera, lugar donde la niñez y la adolescencia transcurrieron sin mayores riesgos, viví con sueños y anhelos por el sueño americano; becado, aprendí inglés casi al nivel intermedio, un idioma cuya voz se hacía escuchar en cada esquina, en cada tienda, en cada lugar, se escuchaba sin problemas, o en ocasiones el “spanglish” una amalgama de dos idiomas nativos, cuyas raíces son dispares totalmente, pero perfectamente aceptables en esos lares. De pequeño, quería ser maestro, casarme, tener una casa y coches, vivir sin problemas económicos y viajar, esas eran las premisas que mi amiga, trajo sin más.





La universidad rodeada de árboles

4 08 2011

En Ciudad Universitaria, podemos decir que existen una gran variedad de árboles, rocas que nos recuerdan el origen volcánico del lugar, y una variedad de flores que adornan los diversos caminos de la universidad más antigua de América Latina. No en tamaño, pero sí en densidad, la Universidad de Victoria es un lugar donde los árboles, de todas dimensiones y edades, enmarcan los caminos, edificios y rincones, tiñendo de todas las tonalidades del color verde, ese verde que, dependiendo de la intensidad lumínica y de la perspectiva visual, señalan un sentido vital en el campus.





Hasta el quinto piso…

4 08 2011

Pueden no creerme, pero hacer ejercicio es uno de mis gustos cotidianos que me permiten disfrutar de una salud, si no entera, cuando menos, estable. Caminar todos los días, correr en el centro deportivo alrededor de una pista de atletismo, subir escaleras, son momentos de soledad  que permiten reflexionar sobre lo trabajado el día anterior y ayuda, al mismo tiempo, a oxigenar esa parte del cerebro que, en las mañanas, se encuentra aún dormida. En la Universidad de Victoria recorrí, durante diez días hábiles, y uno más, de descanso, las escaleras de emergencia que nos conducían a la oficina de trabajo.

Más aún, cuando, para consentir, descendía dos niveles para ir al salón de descanso de los profesores de la universidad a preparar un rico cafecito, que, a manera de cafetería de autoservicio, cuenta con una cocina integral, horno de microondas, refrigerador, gavetas para trastes,  sala de descanso, sillones acojinados, mesas a manera de barra, bancos, teléfono, y contenedores de desechos, con separaciones bien definidas, que albergan temporalmente, residuos plásticos, reembolsables  y para composta, pero puedes preguntarte ¿y si no estoy seguro de dónde tirar esto? si no estás seguro de dónde tirar la basura, existen contenedores de basura. Si, es cierto.

Un contenedor señalado como composta tiene la función de que, a manera de los antiguos agricultores, aprovechan la mayor parte de residuos para preparar su propia composta, que sirve para abonar los jardines (o huertos) cultivables, de particulares, o universitarios, donde la cultura verde ha llegado para quedarse. Hasta en los baños de la universidad existen anuncios cuya finalidad es fortalecer esta cultura del cambio como reto sustentable.

Desde ese quinto piso se tiene una vista formidable del “Mont Douglas”, una montaña en el lado oriente de Victoria, que da la cara a los Estados Unidos, y que pudimos subir. Bueno, una vez en auto, pero no hubo otra oportunidad. Los compromisos laborales absorbieron la mayor parte del tiempo.